Sistema de evaluación y seguimiento

    Sistema de evaluación y seguimiento

 

La evaluación la entendemos como otro de los medios por lo cuales podemos optimizar los resultados de nuestra tarea educativa. La información que nos proporcionen nuestros procesos de evaluación debe ser de interés para la mejora de nuestra tarea, debe sernos útil. No debemos olvidar que la finalidad de realizar unos procesos evaluativos útiles es el dotarnos de herramientas que nos permitan hacer análisis fiables, para posteriormente mejorar nuestra labor. Y no debemos perder de vista que nuestro verdadero objetivo no es la medición de ciertos factores, sino realizar nuestra labor formativa lo mejor posible. Así entendida la evaluación se convierte en un medio educativo más y no en un fin en sí misma.

 

La evaluación más directamente dirigida a la tarea educativa de cada alumno tiene, principalmente tres vertientes la dirigida al propio alumno, la dirigida a la familia del mismo y la dirigida al centro de origen de cada uno.

 

 

Alumnos

            Los alumnos tienen una evaluación continua que se concreta en un boletín de notas quincenal, en el que se recogen aspectos referentes tanto a contenidos conceptuales, procedimentales y actitudinales, como a cuestiones de asistencia y puntualidad y observaciones que pueden orientar hacia una progresión positiva del rendimiento del alumno. Cada alumno debe llevar a casa su boletín y traerlo firmado por sus padres o tutores legales. Con esta práctica de evaluación se pretende responder a los siguientes objetivos:

 

·        Ante una valoración quincenal, es decir de cortos periodos de tiempo, es sencillo incluir cuestiones positivas de aprendizaje. Todo aquello que se aprende por pequeño que parezca aparece reflejado en la evaluación.

·        Por otra parte, el hecho de esta brevedad temporal posibilita que el joven pueda plantearse metas o cambios a corto plazo, y si estos se producen tengan un reconocimiento expreso, que refuerce la marcha positiva de la persona.

·        Se invierte la relación que estos jóvenes han tenido con las calificaciones académicas, la cual se ha convertido en una relación de odio y que les crea intranquilidad y frustración, frecuentemente traducido en un rechazo muy fuerte hacia las calificaciones y todo lo que las rodea.

 

 

Familias

El contacto con las familias de los alumnos es un aspecto clave del funcionamiento del centro y de su labor educativa. Es muy importante que los padres o tutores apoyen y colaboren con el equipo docente en las estrategias educativas que se llevan a cabo con cada alumno en particular, si no el trabajo educativo con los jóvenes se torna complicado. Para ello se tiene un contacto continuado entre el centro y cada familia. El mismo se inicia, normalmente, antes de que el joven sea alumno del centro en la primera entrevista con el mismo a la que se recomienda que acuda con uno de sus padres. Después, una vez que ha sido admitido al inicio del curso se tiene una reunión general con los padres de todos los alumnos. Una vez realizados estos dos primeros contactos, que son principalmente de conocimiento mututo entre el centro y las familias, y que sirven para fijar las primeras referencias, se inicia ya el trabajo normalizado durante el curso, en el cual destacan las siguientes líneas de trabajo:

 

·        Tras la entrega de cada boletín de notas, el tutor del alumno tiene una entrevista personal con los padres de cada uno de ellos, entrevista en la que puede estar presente el alumno, para hablar de la marcha del joven en esa periodo. La periodicidad de estos contactos puede alargarse a lo largo del curso, en función de las necesidades de cada educando, pero en los primeros meses se realiza con exigencia. Estas reuniones son muy útiles para implicar a la familia en la presión hacia el joven, si es que este está funcionando mal, así como también lo son para animarles y reconocer sus méritos, en caso de que el joven lo haya hecho bien.

 

·        Aparte de estas entrevistas periódicas, se tienen contactos telefónicos o entrevistas personales, en función de la dinámica concreta de cada alumno, sobre todo ante problemas o faltas particulares. Esto se realiza con cierta frecuencia, no solamente ante faltas graves o muy graves, sino ante situaciones en las que se considera positivo el hecho de que los responsables del joven conozcan actuaciones o situaciones muy concretas, con la intención de intentar mejorar el desarrollo educativo del alumno.

 

·        Ante cualquier falta de asistencia o puntualidad, diariamente, se realiza también una comunicación telefónica directa con la familia de cada joven, para comprobar que existe alguna razón justificada para estas anomalías o para conocer, tanto la familia como el centro, las razones reales de la inasistencia o impuntualidad.

 

·        Además hay un comunicación inmediata a su familia de cualquier medida de refuerzo, castigo o similar, cuando se toma la decisión de llevarlo a cabo, e incluso antes de hacerlo para ajustar el tipo de medida a tomar.

 

 

           

Centros de origen

Es importante que desde un inicio exista en el centro de origen de cada alumno un interlocutor determinado (orientador, jefe de estudios, tutor, director, coordinador de etapa), responsable de la relación con el centro de complementaria y del seguimiento del alumno. Con dicho interlocutor se determinará el sistema y la metodología de evaluación y de calificaciones en la primera reunión de seguimiento.

 

Posteriormente, a lo largo del curso se realizará una serie de  reuniones trimestrales entre el centro de origen y el centro de complementaria, con la finalidad de realizar un seguimiento del trabajo educativo y del progreso de cada alumno, así como de orientar la continuidad del trabajo a realizar de cara al periodo siguiente. A dichas reuniones el centro de complementaria aportará datos referidos a la asistencia y puntualidad, actitudes, contenidos asimilados y objetivos a trabajar por el alumno.

 

Si las reuniones no se celebraran habitualmente en el centro de complementaria, se recomienda que al menos una de ellas durante el curso, se celebre allí. Así se ve directamente el funcionamiento del alumno, y éste percibe que su centro de origen se preocupa por su progreso y se implica en la marcha educativa que va teniendo.

 

Además de estas reuniones programadas de seguimiento entre ambos centros, se producirán contactos directos ante hechos relevantes. (faltas de disciplina serias, inasistencia continuada, problemas personales de peso, circunstancias particulares que pueden hacer variar el tratamiento educativo), para ordenar una respuesta educativa coordinada entre ambos centros.

 

 

 

 Calificaciones finales y metodología a realizar

 

Especial consideración merece el tema de las calificaciones finales que reflejen el trabajo realizado por cada alumno durante el curso, dado que la situación de éste es diferente a la de sus compañeros.

 

Uno de los principales principios de los programas complementarios de escolarización es que el alumno siga perteneciendo a  su centro educativo, es decir, sigue matriculado en él, ocupa una plaza en un grupo concreto dentro del colectivo de alumnos, tiene un tutor y se le evalúa y se le ponen calificaciones como a cualquiera de sus compañeros. La diferencia radica en que un alumno de complementaria normalmente, desarrolla su currículo con metodología diferente, y físicamente en otro  lugar.  Debido a ello, interviene en su educación otro grupo docente, el que se encuentra en el equipo de complementaria.

 

Así, debido a su especificidad, se plantea una evaluación centrada en el contacto entre los dos equipos docentes (centro de origen y centro de complementaria), donde se vayan valorando los avances y la marcha durante el curso de cada alumno, recogiéndose los aprendizajes y los comportamientos que a lo largo del curso se vayan produciendo.

 

 

Al finalizar el curso, el centro de complementaria enviará las calificaciones finales al centro de origen, en aquellas asignaturas del currículo en las que el trabajo desarrollado en el centro de complementaria haga posible su calificación. Dejando cierto espacio para un último diálogo con el centro de origen, en caso de que existiera alguna discrepancia al respecto, lo cual no debería ocurrir si en las evaluaciones intermedias de coordinación no se han producido diferencias de criterio.

 

            Una vez recibidas y acordadas las calificaciones por el centro de origen, éstas han de llevarse a las actas correspondientes y pasarse al libro de escolaridad del alumno o alumna en cuestión. Tanto en unas como en otras ha de hacerse constar, junto a las calificaciones correspondientes, el acrónimo m.a.c. (Medidas de adaptación al currículo).