Labor tutotrial

De este modo podemos decir que el presupuesto pedagógico primero que fundamenta el resto de las actuaciones es entender el proceso educativo del Centro como primordialmente orientador y tutorial. Solamente cuando el alumno haya podido encontrar sentido a su proceso de aprendizaje y se haya podido dar cuenta de la necesidad de trabajarse a sí mismo, plantearse metas propias, interiorizadas pensamos que podremos asegurar que los aprendizajes y recorridos diversos por los que pase serán firmes. Esto supone una forma de relación con los educadores totalmente diferente que la que podía haber percibido anteriormente en su Centro de Origen. Por encima de los contenidos de aprendizaje, tanto tecnológicos como curriculares, y de los objetivos académicos que pueda proporcionar cada educador, es necesario mantener el carácter tutorial, cercano, orientador, personal que permita asentar actitudes y direcciones vitales en el alumno que relativicen pequeños fracasos concretos y los esfuerzos con resultados a largo plazo que supone el proceso educativo general en que participan.

 

            Pensamos que en este colectivo de alumnos esta forma de acercamiento es la base del posible éxito del programa. De este modo el educador tiene que establecer una relación muy personal con el chaval, cercana y exigente a la vez, con referencia a unos objetivos y contenidos a desarrollar, pero fundamentalmente orientadora, para permitir asentar las bases de unas actitudes que permanezcan  más allá del breve tiempo que dura el curso o los dos cursos en que el alumno puede participar en el Centro. Todos los objetivos curriculares a superar son el ámbito de la vida del alumno a través del cual puede asentar unas actitudes de autoexigencia, autosuperación, creatividad, perspectiva de vida etc. que posibiliten sentirse satisfecho y bien, aunque no haya conseguido superar ciertas metas, que ahora sí puede asumir planificar en el tiempo su superación posterior. Uno de los éxitos del modo en que venimos desarrollando el proyecto hasta ahora es que prácticamente el 80% de los alumnos, a través de la rama reglada o de procesos de Garantía Social, se plantea como un valor a conseguir, continuar su proceso formativo.

 

            Para conseguir esta actitud de aumentar la perspectiva vital y el horizonte personal y de recorrido en los alumnos es importante ver y apuntar más allá de un planteamiento de consecución de objetivos demasiado concretos, o de aprobar un curso demasiado cercano. El educador, todo el proceso educativo y la evaluación en que se refleje el alumno deben caminar en esta dirección orientadora y tutorial.  

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